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Este 14 de mayo la organización ambientalista Greenpeace cumple 15 años de trabajo en nuestro país. Llegar a este momento representa una oportunidad para reflexionar no sólo sobre nuestra historia, sino también sobre la situación ambiental del país, las malas políticas en este rubro y lo que está por venir.Para Greenpeace, estos primeros 15 años de trabajo significan 15 años cuestionando, actuando y proponiendo. Cuestionamos lo que está mal: las malas leyes, los proyectos contaminantes, las autorizaciones ilegales, la irresponsabilidad o la ignorancia o el conflicto de interés de los tomadores de decisiones, la impunidad. Actuamos para colocar los temas ambientales en la agenda pública, lo mismo entre la ciudadanía y en los medios de comunicación que en los congresos y en instancias de gobierno de todos los niveles. Es decir, actuamos para que lo que está pasando con nuestro patrimonio natural no nos pase de noche. Proponemos soluciones ambientalmente viables y socialmente justas, porque para Greenpeace la protección de medio ambiente está directamente vinculada con el modelo de desarrollo, la aguda desigualdad y los hábitos de consumo. Y aquí es donde estamos ahora, ha dicho Patricia Arendar, directora de Greenpeace México.El trabajo que ha hecho la oficina mexicana ha sido fundamental para nuestra organización. Para que Greenpeace lograra ser realmente una organización global necesitaba tener la visión del sur y México, con su extraordinaria riqueza biológica y cultural y al ser centro de origen y diversidad del maíz, ha sido fundamental para enriquecer esa visión y esa pluralidad dentro de nuestra organización, afirmó Gerd Leipold, director de Greenpeace Internacional, presente en México para participar en las actividades vinculadas con los 15 años de la oficina mexicana.En el ámbito financiero, Greenpeace es hoy en día una organización que trabaja exclusivamente con los donativos que le dan ciudadanos y ciudadanas mexicanas: contamos con 30 mil socios en todo el país que desde 50 pesos mensuales nos apoyan de manera cotidiana. El promedio de donativo es de 100 pesos mensuales. De nuestros socios podemos decir: 48.5 por ciento son hombres y 51.5 por ciento, mujeres; la mayoría está entre los rangos de edad de 26 a 35 años y de 36 años en adelante. El 70 por ciento radica en la Ciudad de México. Nuestros donadores tienen muy diversas procedencias: profesionistas, comerciantes, intelectuales, artistas, periodistas, amas de casa, niños, maestros, investigadores, entre otros. Los donativos que, a través de Greenpeace Internacional, los ciudadanos de otros países aportaron a la oficina mexicana en sus primeros años de trabajo hoy se están utilizando en otras zonas con graves problemas ambientales: China e India y muy pronto, África, uno de los grandes pulmones verdes del planeta que está siendo arrasado por las corporaciones multinacionales, dejando como secuela no sólo la destrucción ambiental, sino también una aguda desigualdad y una profunda inestabilidad social.Además de la autosuficiencia económica, otras fortalezas de Greenpeace México son: a) transitó de ser una organización activista a ser una organización profesional, en la que se combina la protesta pacífica con el rigor científico para sustentar las denuncias; b) dado que Greenpeace no busca el poder, le es posible decir que en estos 15 años ha visto venir e irse a políticos de todas las tendencias y con todos ellos ha trabajado sin compromisos, señalando lo que hacen bien y lo que hacen mal y exigiéndoles que cumplan con su responsabilidad de proteger los bienes comunes de nuestro país;c) por su forma de trabajar, Greenpeace es una organización en movimiento, que promueve y construye espacios incluyentes de discusión alternativos a los gobiernos y a los partidos, además de que busca inspirar a la ciudadanía a comprometerse activamente con la protección del medio ambiente, presionando a los tomadores de decisiones y modificando sus hábitos de consumo. |