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Coordinador de socorristas de Cruz Roja en Huetamo es “levantado” |
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Huetamo, Mich.- Hasta el cierre de esta edición aun se desconocía el paradero de Miguel Vázquez Almazán, coordinador de socorristas de la Cruz Roja de Huetamo, el cual fue “levantado” por un grupo de sicarios vestidos de negro y encapuchados, el martes por la noche y cerca de los primeros minutos del miércoles 7 del mes en curso.
De acuerdo a versiones de algunos testigos, los hechos se registraron en el pórtico de la delegación de la Cruz Roja, en donde Miguel realizaba actividades relacionadas con su encargo. Hasta el lugar llegaron los sicarios que portaban armas largas y cortas, a bordo de una camioneta “Durango” y después de someterlo lo subieron al vehículo para retirarse con rumbo desconocido.
Al ver lo ocurrido sus compañeros solicitaron apoyo a la policía municipal, así como a la estatal y federal, que dieron inició con la búsqueda a través de las diversas rutas de acceso al municipio, pero con nulos resultados.
Diversas versiones se han escuchado sobre lo que puedo haber ocurrido con el desaparecido, pero sólo son rumores. |
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Un herido después de impactar su auto contra unos árboles
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Un accidente se registró en la carretera Aporo-Angangueo, en el lugar conocido como El Oyamel, resultando herido el tripulante del vehículo.
De acuerdo a información obtenida se sabe que el accidente se debió al exceso de velocidad con la que era conducido el automóvil y al estado de ebriedad que presentaba el conductor, que responde al nombre de Simón Romero Granados, de 70 años de edad, vecino del municipio de Angangueo.
El conductor del automóvil marca Volkswagen, Pointer, de color blanco y con placas de circulación PMZ-22-42, de esta entidad federativa, llegó al lugar mencionado y debido a la velocidad con la que circulaba, perdió el control del vehículo y se salió de la cinta asfáltica, para impactarse de frente con unos árboles fuera de la carretera.
Elementos de Seguridad Pública de Áporo de inmediato de trasladaron al lugar de los hechos, para sacar al herido del interior del vehículo. Voluntarios de la Cruz Roja de Ciudad Hidalgo, también llegaron al lugar del percance y lo trasladaron al Hospital Regional de Zitácuaro para su atención médica.
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Murió de un disparo en la cara al parecer accidentalmente se le disparó el arma |
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CIUDAD HIDALGO, Mich.- El agente primero del Ministerio Público investigador de este distrito judicial, acompañado por un perito criminalista y elementos ministeriales, se trasladaron al predio denominado Joya del Pino, del Ejido Cieneguillas, perteneciente a esta municipalidad, donde dio fe del cadáver de quien en vida respondiera al nombre de Martín González Hernández, de 42 años de edad, originario y vecino de Cieneguillas, quien falleciera consecuencia de una lesión que recibió en el rostro, producida por un impacto de proyectil de arma de fuego.
El cuerpo fue localizado a 10 kilómetros de distancia de Cieneguillas, tirado sobre una brecha que conduce al cerro de la citada comunidad, y a un lado una escopeta calibre 12, de repetición, marca Smith & Wesson, modelo 3000, matricula FC45855, de su propiedad, con la que al parecer se lesionó al disparársele accidentalmente.
La arma de fuego que fue asegurada, contenía en la recamara un casquillo percutido.
El cadáver fue trasladado al SEMEFO, donde le fue practicada la necropsia de ley, integrándose la averiguación previa penal correspondiente.
El cadáver fue encontrado por Jesús Durán Reynaldo, de 18 años de edad, Martín Zetina Bucio, de 30 años, y Guadalupe Quiroz Durán, de 34 años, todos vecinos de Cieneguillas, quienes dieron aviso a los familiares del ahora occiso, quienes notificaron los hechos, a las autoridades competentes.
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Se suicidó con fumigante estaba bajo tratamiento psiquiátrico |
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CIUDAD HIDALGO, Mich.- A las 18:20 horas de ayer, El agente primero del Ministerio Público investigador de este distrito judicial, acompañado por un perito criminalista y elementos ministeriales, se trasladaron a la Clínica del IMSS, de esta ciudad, donde dio fe del cadáver de quien en vida respondiera al nombre de Manuel Mora Mora, de 48 años de edad, originario y vecino de la localidad de Huaniqueo, de este municipio, quien falleciera a consecuencia de intoxicación, al ingerir pastillas de las denominadas Aluminium Phosphide, mismas que son utilizadas para proteger al maíz de las palomillas.
El cadáver fue trasladado al SEMEFO, donde le fue practicada la necropsia de ley, integrándose la averiguación previa penal 144/2008-1.
La esposa del ahora occiso, María Aurora Muñoz Gutiérrez, de 46 años de edad, manifestó que su esposo padecía de los nervios y se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico, y que aproximadamente a las 11:00 horas de ayer, tuvo que salir de su domicilio para ir por los viáticos que le servirían para trasladar a su esposo a la población de Tuxpan a recibir atención médica, y aproximadamente a las 13:00 horas, cuando regresó a su casa, fue recibida por su esposo, quien se mostraba muy mal, por lo que le preguntó que le pasaba, a lo que el ahora occiso le mostró unas pastillas de las que había ingerido, y le pidió que le inyectara algo para el dolor, por lo que inmediatamente lo trasladó al Seguro Social, donde posteriormente falleció.
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COLUMNA CABO DE BARANDILLA
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Una bala atravesó la cabeza de su hijo y mató a su padre, el niño vivió
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La vida nos depara situaciones raras y extrañas, a veces agradables, otras terribles como lo que le ocurrió a una familia en un poblado de la región tierra calentana de Huetamo, donde unos vecinos tenían problemas desde hacía varios años, tan graves que llegaron a matarse entre sí y en una ocasión, tratando de vengar la muerte de su hermano, un joven de 19 años disparó su arma en contra del primo del asesino de su hermano, hiriendo en la cabeza al hijo de aquél y la misma bala mató a su padre, cuando ambos viajaban sobre una mula..
La familia de Javier Tavera Ibarra, mantenía una seria rivalidad con sus vecinos, cuyo jefe de familia era don Juan Santamaría, el problema había surgido porque el primero se había casado con Francisca, la joven que amaba el segundo, aunque ella fue la que decidió, pero el perdedor no lo aceptó y desde hacía 18 años, el odio no cesaba, por el contrario aumentaba a tal grado que la rivalidad ya era general en ambas familias, al menor motivo ya se estaban agarrando a golpes e inmediatamente salían a relucir las armas, que en diversas ocasiones provocaron heridos y en una la muerte de un hermano de Santamaría.
La familia Tavera Ibarra, tenía cinco hijos, entre ellos destacaba Ramón, tenía once años y era agradable y simpático, acompañaba a su padre a donde fuera, muy dinámico e inteligente, era el consentido de todos en la casa, cursaba el quinto año de primaria en donde tenía una activa participación en cualquier actividad que realizaran en la escuela, lo mismo cantaba, que decía poesías o bailaba, era de sus pequeños que tienen cualidades y saben desenvolverse en todos los terrenos.
Vivían en buenas condiciones, sembraban sus tierras con melones y en cada cosecha ganaban dinero suficiente para vivir, don Javier le vendía la producción a un norteamericano, que acaparaba la producción que se generaba en la zona y la exportaba a Estados Unidos.
En las reuniones familiares, el ambiente era propiciado por el pequeño Ramón, le gustaban los aplausos con los que era festejada cada broma o chiste que decía.
Por todo eso y más, era el preferido de su padre, que estaba orgulloso y hasta lo presumía, lo llevaba consigo a todas partes, además era muy trabajador le ayudaba en los trabajos del campo, aunque tenían peones, Ramón sabía como tratarlos, les ordenaba y lo obedecían, tenía don de mando.
Cierta ocasión, cuando se celebraban las fiestas decembrinas en la casa de sus rivales, los Santamaría, ya entrada la noche, un hermano de don Juan Santamaría, de nombre Jesús, que viajaba en una camioneta, se encontró en el camino a Esteban y lo insultó, ambos se bajaron de sus vehículos y se dieron de golpes, solo que Jesús que iba acompañado de dos amigos, estos intervinieron a su favor y le dieron una golpiza a su rival, sin pensarlo mucho fue hasta su camioneta y sacó una pistola .38 super y le disparó en cuatro ocasiones a Jesús, provocándole una muerte instantánea, sus acompañantes huyeron despavoridos.
Habían pasado como seis meses desde ese problema y en la familia Santamaría persistía el rencor, en ella había un joven de 19 años, llamado Joaquín, que había jurado vengar la muerte de su tío, pese a que Esteban estaba en la cárcel, purgando una pena por el asesinato de Jesús.
Don Javier, iba sobre una mula y en la parte trasera llevaba a Ramón, hacían un recorrido de su casa al sembradío de melones, el pequeño iba cantando, mientras su padre escuchaba atento y sonreía disfrutando de la melodiosa voz de su hijo, cuando de entre unos matorrales salió Joaquín que portaba una pistola calibre .45 y sin el más mínimo temor, la accionó yendo la bala a dar en la cabeza de Ramón, que después de atravesarla, pegó en el cuerpo de su padre, hiriéndolo a la altura del pulmón izquierdo, lo que provocó que ambos cayeran al suelo malheridos.
Al escuchar la detonación, varios trabajadores que se encontraban cerca, corrieron y trataron de auxiliarlos, pero su situación era delicada, así que como pudieron los llevaron en una camioneta, hasta Huetamo donde recibirían atención médica.
Más tarde, don Javier murió, la bala había llegado a su corazón. Ramón, se debatía entre la vida y la muerte y fue llevado en helicóptero a Morelia, para que fuera atendido por médicos especialistas.
Pasaron los días, las semanas, hasta que los médicos lo sacaron del peligro, Ramón se había salvado, pero ya no era el mismo, después de dos meses regresó a su casa, su mentalidad era otra, no podía hablar y se mantenía con la vista fija, su cerebro había sido afectado.
La tristeza moraba en la casa de los Tavera Ibarra, el jefe de la casa había muerto y el pequeño Ramón había perdido su alegría, su entusiasmo, ahora vivía sentado en una silla, sin hablar y si hacer reír a todos, como antes.
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